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25 jun 2007

MIS FOTOS DEL VIAJE...

Estuve bastante tiempo fuera del país, lo cual me aburre muchísimo, pues me es insoportable tener a mis seres queridos tan lejos... Algo me consuela el sacar fotos. Aquí les dejo algunas de las que tomé.


Soy la versión chiquitilla de LA ROCA.



En NY Beyonce me invitó a bailar y no pude negarme.




Ups! I did it again, pero con Britney.



Una vieja friend.



Ya se le notan los años encima. (A él, no a mí).




Ozzie me invitó a su casa y tuve que ir.


Me encontré también con el señor Gorbachov que tenía una manchita que traté de limpiar.


Hice un vídeo con las Spice Girls.

Jessica Simpson trató de propasarse conmigo. No pudo.


Estuve con un viejo amigo cantando I got you under my skin.



Louis muy sonriente como siempre.



Will quiso que posara con él. Lo hice para no decepcionarlo.



Esta señora rubia también se me insinuó pero resistí a sus encantos.


Shakira quiso que la abrazara por la cintura. Con el perdón de mi esposa, pero tuve que hacerlo.



Me encontré por ahí a un par muchachitos revoltosos.



El señor Alí se llevó tremento golpe por boca floja.

Me encontré con el cara de gato (este sí es de verdad).
Un día de estos pongo el resto!

15 may 2007

MI AMIGO, EL ALAMBRE Y LAS VACAS BURLONAS

Íbamos para el Volcán Turrialba. Era un día precioso. El Astro Rey acababa de asomar y las nubes habían tomado vacaciones ese día.

Queríamos fotografiar el paisaje, no perder ni un solo detalle: el camino empolvado, el zacate verde intenso, los pájaros volando en el azul del cielo a 2500 metros de altura.

Miramos a la izquierda y un grupo de vacas apiñadas nos llamaban para salir en la foto. Accedimos a su petición.

Era indescriptible la imagen aquella de los rumiantes en esa montaña verde con flores primaverales, una acequia que bajaba alegre en medio de piedras milenarias. La foto iba a salir magnífica.

Pero para que aún estuviera mejor decidimos ir a posar con las vacas. Esquivamos la cerca, recorrimos unos 10 mts, lo suficientemente cerca para entrar en el encuadre, pero lo suficientemnte lejos para huir en caso de una posesión demoníaca contra cualquier animal con cachos.

Uno, dos y .... en ese momento mi amigo Corellín decidió sostenerse de un extraño cable que dividía la montaña en dos. Un misterioso cable que auguraba desgracia y que nunca antes un ser vivo había tocado. ¡Ni siquiera los rumiantes aquellos!

Tres... las vacas horrorizadas mugieron al unísono. La descarga eléctrica entró por su mano, recorrió todo el cuerpo, le hizo temblar como gelatina y hasta el pelo chamuscó.

Aquel cuadro celestial con el sol, el cielo, el zacate, los pajaritos y los ángeles se fue al carajo con ese MADRAZO DESCOMUNAL.

Nadie pudo aguantar la risa... mi esposa, su novia, yo. Las vacas también lo disfrutaron a lo grande: Nunca había escuchado a una vaca soltar una carcajada.

Hoy Corellín lleva la marca de ese día. Cada vez que choca su vista con cualquier vaca, una burlezca mirada y una fanfarrona carcajada invaden su tranquilo vivir.

Si alguna vez escucha a una vaca reír no crea que es por el síndrome de las vacas locas, sino que el cuento se extendió rápido... ¡no ve que las vacas son muy chismosas!

6 mar 2007

LO QUE EL PAPA, MAHOMA Y LUTERO NO HICIERON

Ese día tenía unas ganas insaciables de reírme de alguien. Cualquiera que se me atravesara en el camino iba a pagarlo caro.

Llegué a la parada como a las 5 p.m., luego de la salida del colegio. Cientos de personas se aglomeraban esperando los buses de los ramales de Desamparados.

Las latas retorcidas aparecieron una a una.

De pronto... un sonajas que se monta por detrás, la puerta lo golpea y cae al suelo pecho en tierra. Fui el primero que soltó la carcajada estridente. Al unísono me siguieron al menos otras cincuenta personas.

Varios minutos depués cuando ya no me quedaban lágrimas ni aliento apareció mi bus en el horizonte. Mientras se acercaba, muchísima gente se peleaba el lugar donde la puerta abría y claro que allí estaba yo de primero. El bus venía repleto.

El chofer abrió la puerta, subí de primero y me dijo:
-Papito vaya por la puerta de salida.

Me acomodé en la primera grada de atrás, casi guindando. Otras personas se subieron por el frente y sucedió justo lo que Dios y los Santos Apóstoles dictaron en consejo de emergencia: se cerró la puerta y esta me empujó hacia fuera.

Caí de rodillas y las 49 personas fuera, las 85 dentro y los 13 de arriba, soltaron la risa. Pero el asunto no paró allí. El bus arrancó con tan mala suerte que mi maletín y mis manos quedaron dentro del bus. Tuve que ponerme de pie y correr 100 metros a toda velocidad, no porque quisiera, sino porque amaba mi vida.

En ese trayecto me topé a las chavalas más lindas del cole, también a los que me caían mal, a la directora, la sexy profe de biolo, tres exnovias, compañeros del equipo de fútbol, el chavalillo con quién me agarré en el kinder, el Presidente Figueres y hasta Valeria Mazza.

No fue una canción, ni los más hermosos deseos por la humanidad. Tampoco el deporte o un rezo por los desvalidos. Lo que consagró al mundo y a la divinidad en uno fue la monumental y multitudinaria carcajada que todavía resuena en mis oídos y a pesar de los años.

Lo que no pudo hacer Lutero, el Papa o Mahoma, yo sí lo pude hacer.