Acabo de leer esto en nacion.com: El Papa quiere que la misa vuelva a celebrarse en latín.
No soy católico, pero sí sumamente respetuoso de las creencias y las insituciones religiosas, sin importar si estoy de acuerdo o no con ellas. Pero hoy el señor Ratzinger nos da muestra de la superficialidad del poder contenido en un par de manos, una mente, una figura.
¿Qué sigue ahora? ¿Apredrear nuevamente a los herejes o señalar a los científicos como embajadores del demonio? ¿Viene nuevamente la inquisición?, perdón: ¡LA SANTA INQUISICIÓN!
Mientras la Iglesia Católica (o de cualquier otra denominación) no abra los ojos y despierte de esa pseudo intelectualidad espiritual, cada día más personas buscarán a Dios por su cuenta, sin mediadores arrogantes que se dan el lujo de querer acercarnos a Dios en latín.
¡Y el que no hable latín, pues que no entienda y punto!