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31 ene. 2007

SE MARCHÓ PARA NUNCA VOLVER...


Me miró a los ojos y se burló de mí sin misericordia. Yo sólo podía contemplar atónito.

Me susurró unas palabras de desprecio. Sabía que nunca más nos volveríamos a ver.

Se volteó y se dispuso a emprender una nueva vida. Libre. Sin tener que dar cuentas a nadie.

¿Cómo iba a explicarlo? ¿Cómo lo justificaría? ¿Simplemente que se marchó para no volver?

No hubo un adiós. Alzó vuelo aspirando a algo mejor. Se liberó de sus jaulas, de sus prisiones.

¡El desgraciado perico de mi mamá se me escapó!

26 ene. 2007

LA TRÁGICA Y VERÍDICA HISTORIA DEL RELOJ MALDITO...

6 a.m. - Abrí los ojos y como chiquito con juguete nuevo, salí corriendo a verlo. Un hermoso reloj negro con dos diamantes incrustados. Había trabajado duro para comprarlo y ese día iba a estrenarlo. Hacia exactamente dos años me habían robado mi último reloj.

Fue en traumático asalto a mano armada de unos amigos... de lo ajeno.

- Parece de mujer. Fue la primera expresión de mi madre al verlo.

- ¿Qué le pasa? Es de hombre - exclamé enojado.

7:02 a.m. - Tomé el bus hacia San José. Iba al trabajo. Ese día decidí sostenerme del tubo con la mano izquierda (para que se me viera el reloj). Fue un poco difícil el equilibrio pero valió el esfuerzo.

7:32 a.m. - El autobús se varó frente al Centro Comercial del Sur y apenas bajé empezó a caer una ligera lluvia. Estaba sin paraguas.

8:15 a.m. - Llegué tarde a mi trabajo y mojado. En eso mi jefa apareció. Creo que salió de una de las gavetas. ¡Danilito, a usted se le olvidó la hora a la que entra? Sonreí mientras casi maldecía por dentro.

9 a.m. - Me senté a pensar que nunca había iniciado un día tan mal. ¿Será acaso culpa del reloj nuevo?

10:06 a.m - Me eché el café encima de camisa. Por dicha la camisa era verde oscuro y no se veía mucho. Miré el reloj y sentí que los diamantitos me veían y se burlaban de mí.

Nadie había notado mi reloj nuevo. Entonces arrollé las mangas hasta los codos, así de fijo alguien lo vería.

10:45 a.m. - Fui al baño y no había papel. Me di cuenta muy tarde.

11:06 a.m. ¡Al fin alguien lo vio! Esteban me dijo:

-Lindo reloj. Parece el de mi abuelita. Es un reloj de mujer.

Al instante llamó a todos mis compañeros y al unísono pedían ver el reloj de mujer que yo usaba. Estuve a punto de quitármelo y tirarlo a la basura.

12:07 p.m. - Ese día salíamos a mediodía. En la tarde había una reunión de gerentes y al "staff" no nos querían cerca. Mientras bajaba las 17 escaleras que daban a la calle, una paloma con problemas estomacales dejó caer su gracia sobre mi cabeza. No era definitivamente el Espíritu Santo.

Sí. Era ese maldito reloj el que me traía esa suerte.

12:12 p.m. - Mientras hacía fila en la parada medité y lo atribuí todo a una serie de coincidencias desafortunadas. ¡No era culpa del reloj! Lo miré fijamente por largo rato: unos 7 minutos. En eso un grupo de chapulines me cayó encima.

Me quitaron la billetera, un anillo, el celular y el DESGRACIADO RELOJ. Uno de los chapulines tomó el reloj, me miró, y con la produnda sabiduría de los antiguos griegos dijo:

- Los rejoles negros con dos diamantes son de mala suerte. (VAYA POR DIOS, A LA HORA QUE ME DABA CUENTA). Voy a tener que venderlo barato. Además... ¿Esta marca de reloj no es de mujer?

Sí... el maldito reloj era de mujer y sólo me duró mediodía.

24 ene. 2007

¿Darme de golpes o huir como gallina?

Ese día me animé a invitarla a salir. Era de las mujeres más hermosas que hubiese visto en la vida para ese momento.

Y uno... un chiquillo de cole, se deja impresionar fácilmente con cualquier mirada y sonrísa medio pícara. La vi caminar y me atravesé en su camino.
-Hola, me llamo Danilo y quería saludarla.

-Hola.

-Vea, tal vez piense que estoy loco. (Me sudaban las manos, el estómago y otras cosas)

Es que de verdad pienso que usted es muy bonita y quiero ehhhhhhhhhh... (Sentía unas mariposas en el estómago que me hacían cosquillas, además de un calor infernal. El corazón lo tenía en la boca y me estaba casi orinando).

Quiero invitarla a salir.

- Ok, está bien. (Me sonrió).


Hablamos larga y tendidamente. El miedo me había pasado y me sentía como Superman. Luego de algunas horas me di cuenta que nadie quedaba en el colegio y me llené de valor. Entonces le di un soberbio beso. La dejé en la parada del bus y toda aquella noche pasé fantaseando y pensando en la historia que me iba a echar con los compas.


Al día siguiente, llegué un poco tarde a clase (Dadas mis fantasías nocturnas). A la entrada con todos los compañeros mirando, un chavalo bastante alto y fornido me dijo:

-¿Usted es Danilo?

- Sí mae. ¿Qué pasó? -dije mientras sonreía.

-Usted es el hijo de #$%%$& que ayer le echó el cuento a mi novia y trató de besarla - gritó el mae delante de una multitud boquiabierta.

-Mae, pero tranquilo. Ella me dijo que no tenía novio.

-Dejá de mentir y vení para darte por el hocico. Te voy a partir en dos - dijo mientras su cara se transfiguraba en una especie de demonio celta del Medioevo.

Tengo dos opciones me dije: enfrentar a este plátano, salvar mi honor y mostrar mi valentía a la multitud o salir corriendo como gallina y conservar mi nariz intacta, porque de fijo me iba a desfigurar.


Por supuesto que salí corriendo, mientras la gente se reía y gritaba: ¡Miedo, miedo!


El pelele ese por supuesto me persiguió pero no pudo alcanzarme. A parte de la vergüenza pública y los comentarios de burla que duraron unos cuantos meses, algo bueno me dejó esa experiencia:

Me di cuenta que era buen corredor, entré a la selección de atletismo del cole y pude conocer a un montón de chavalillas que entrenaban en licra. Hasta invité a salir a algunas.

¡Quién dice que ser gallina no es bueno de vez en cuando!

18 ene. 2007

MIRE... USTED ME CAE MAL, NO SE OFENDA NO ES NADA PERSONAL

Es bastante cansado andar sonriendo todo el día. Aún más cuando se tiene dolor de cara y cualquier movimiento hace que las quijadas se retuerzan.

Da pereza también ser extremadamente amable y pretender que nos alegramos en demasía cuando vemos a alguien y le decimos:

-¡Pero hooooolaaaaaaa! ¿Cómo has estado? ¡Tanto tiempo! ¡Feliz Año! - (y luego va el beso y el abrazo), cuando por dentro pensamos: - ¡Qué bostezo, ojalá que este o esta jale rápido!

Por un instante me gustaría ser totalmente transparente y abierto, y poder decirle a alguien:

- Mire usted me cae mal. Pero no se ofenda que no es nada personal.

O al otro:

-¡Pucha, dejá de peinarte así que no vas a disimular que estás medio calvo!

Y al último:

-Me caes bien, pero eso no significa que tenga que aguantarme tus chiles tan malos.

Tal vez hoy tenga el valor.

16 ene. 2007

MI ESPOSA, EL PERICO Y CHÁVEZ

A las 5 a.m. hacía un frío terrible. Me levanté y me bañé con agua helada.

El café me lo tomé muy muy muy caliente. Ya no siento la lengua.

A mi esposa la besé apasionadamente antes de salir de la casa y al perico ni lo volví a ver.

El carro estaba “hasta las cachas de tierra” y no quise lavarlo.

El sol brillaba y calentaba tanto que me puse saco y corbata.

Ya en la oficina me moría de sed y me tomé un tarrito de leche condensada.

Por un momento vi a Chávez en las noticias y me cayó bien.

Luego escuché hablar a alguien del FMI y me simpatizó lo que dijo.

¿Me estará pasando algo malo? ¿Será que yo ya no soy yo?

10 ene. 2007

¡LA MOCOSA ME SACÓ EL DEDO!



Ayer me sentía particularmente feliz.


Era uno de esos días cuando todo sale bien. Uno está contento por el trabajo que tiene, por la esposa, el hijo. En fin, uno está feliz por la vida misma.


Luego de almorzar y como pegaba ese sol radiante que hace ver las cosas todavía mas lindas, decidí irme a comer un helado fuera.


Me monté en el carro, saludé al guarda de la entrada del parqueo, puse el radio y no lo voy a negar, el volumen estaba alto - ¡pero NO tanto como los chavalos que van en un Datsun 120Y oyendo reguetón! -.


Luego de avanzar un poco me tocó hacer el semáforo. Delante iba un vehículo que llevaba una niña y un niño mirando y haciendo muecas por el parabrisas trasero.


- ¡Qué lindos los niños con esa inocencia, esa hermosura del alma que no puede engendrar maldad! – me dije en voz baja. Entonces decidí saludarlos y les dije hola con la mano.


En ese momento la niña me miró fijamente, tal vez por mi sonrisa, tal vez porque le caí bien. Pero en ese instante sucedió lo inesperado… ¡LA MOCOSA ME SACÓ EL DEDO! y pude leer en sus labios: METASE EL DEDO EN EL C… ¿Inocencia, pureza de alma?


Permanecí confundido y desorbitado por unos instantes, hasta que vi a la niña decirle algo a su padre y él también me sacó el dedo.


El helado que me comí no me gustó. El sol no me parecía tan lindo ya. El guarda del parqueo ni me alzó a ver y la tarde estuvo medio agüevada y todo por culpa de UN DEDO!!!

8 ene. 2007

Si estos maes fallan... por qué yo no???

Hace poco jugué una mejenga y boté como dos goles hechos! Qué perra! - pensé.
Tratando de justificar mi accionar luego de un pésimo partido me di a la tarea de buscar algo que levantara mi moral y que me hiciese ver que había jugadores peores. Gracias a Dios lo encontré.

2 ene. 2007

Carlos y don Juan maldicen...


Carlos y don Juan nacieron en 1975. Fueron compañeros de escuela pero ambos tomaron rumbos distintos. Carlos fue a la universidad y aún no se ha casado. Don Juan no terminó el colegio, se juntó a los 18, tuvo tres hijos y la gente le dice "don Juan" porque aparenta mucha más edad de la que tiene.



Martes 2 de enero - Carlos abre sus ojos y maldice por tener que levantarse para trabajar luego de las vacaciones de fin de año. Don Juan abre también sus ojos y maldice porque inicia otro año sin tener trabajo.

Carlos quiere seguir con la fiesta, la paseadera y el tiempo de ocio. Don Juan está harto de tener tiempo libre sin nada que hacer.

Carlos pasó todo el fin de año en la playa, de fiesta en fiesta y de juma en juma junto a sus AmIgOtEs. Don Juan pasó encerrado en su casa, llorando de rabia por no tener dinero para comprar regalos, ropa y uvas para sus hijos y esposa. ¡Ni siquiera para la comida le alcanzaba!

Carlos sale en su vehículo para la oficina y se sienta en su confortable silla y se dice a sí mismo con mucha rabia: ¿Dios que hice para merecer esto? ¿Por qué tengo que trabajar, aguantarme a mi jefe y ser empleado de esta empresa que me explota? ¿Por qué no me pegué la lotería y me hice millonario? - En eso aparece su jefe y lo llama a reunión...

Don Juan tomó el bus hacia San José. Llegó al Parque Central y se sentó en una banca metálica. Allí, mirando al hombre que se está quedando calvo y que lo disimula peinándose de medio lado, se dice a sí mismo con mucha rabia: ¿Dios que hice para merecer esto? ¿Por qué NO tengo en que trabajar? ¿Por qué no me pegué la lotería y me hice millonario?

Ambos maldicen... sabiendo que su odio y frustración no ayudará en mucho a cambiar sus vidas.